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131. ¿Es el Justicia?

20 de diciembre de 1591.

El día en que el Justicia de Aragón, Juan de Lanuza V y Urrea perdió la cabeza en la plaza del Mercado de Zaragoza. Y aunque ahí terminó un capítulo, a su historia le quedaban todavía muchísimos más por delante.

El de los restos de Juan de Lanuza es un relato donde tenemos tumbas que acabaron entre ruinas y fueron redescubiertas, huesos mezclados e identificaciones varias, e incluso idas y venidas entre distintos lugares.

¡En este episodio retomamos la historia de Juan de Lanuza donde la dejamos hace unos capítulos para descubrir qué pasó con sus restos y por qué los forenses se han preguntado durante tantos años si son los del Justicia!

En la fotografía de la carátula podéis ver la obra “Lanuza en el cadalso” del pintor zaragozano Victoriano Balasanz Sánchez.

María Argota Recaj

María Argota Recaj

Autor

Contenido del Podcast

A veces segundas partes son necesarias.

Hace unos meses hablábamos de la famosa rebelión de Aragón y las consecuencias que tuvo especialmente para una persona: Juan de Lanuza V y Urrea, Justicia de Aragón.

Aquel día se terminó un capítulo, sí.

Pero a su historia todavía le quedan muchísimos por delante.

Las últimas horas de Juan de Lanuza V y Urrea:

Sobre las últimas horas en la vida de Juan de Lanuza V y Urrea tenemos unas cuántas versiones como la del canónigo Pascual de Mandura o la del cronista Lupercio Leonardo de Argensola.

Nombro alguna más en el episodio, por si os interesa.

Y todas vienen a decir lo mismo: el 19 de diciembre de 1592, el Justicia fue detenido al salir del palacio de la Diputación en Zaragoza (y que estaba donde ahora está la Casa de la Iglesia); y el 20 de diciembre su cabeza rodó por la plaza del Mercado de Zaragoza por orden de Felipe II.

Un dato curioso sobre el momento posterior patrocinado por Lupercio Leonardo de Argensola: el verdugo intentó mangarle las medias de seda al cadáver, pero un gobernador de tropa del ejército le dijo que se estuviera quieto y las dejara donde estaban.

Es un dato importante, seguid leyendo.

En lo que también coinciden todas las versiones es en que capitanes y soldados del ejército castellano (estaban los zaragozanos para salir a la calle después de lo que había pasado, claro que sí) llevarán los restos de Juan de Lanuza a la sepultura familiar en la iglesia del convento de San Francisco.

El convento que saltó por los aires:

El convento de San Francisco se fundó en Zaragoza en el siglo XIII y en él estaban las tumbas de royals famosos como el infante Pedro, hijo del rey Pedro III (así que era hermanito de Alfonso III, Jaime II y Santa Isabel de Portugal); o también la reina consorte Teresa de Entenza, mujer de Alfonso IV (y mamá de Pedro IV "el Ceremonioso").

También aquí estaba el Santísimo Cristo de la Cama al que una mujer llamada María Blázquez consiguió sacar in extremis de la que había sido la capilla de esta talla durante siglos. Y es que a los ejércitos napoleónicos les pareció una gran idea hacer saltar por los aires el convento durante los Sitios de Zaragoza, que acabó convertido en una montaña de ruinas.

Dejaron un cráter que ríete tú del meteorito de los dinosaurios.

Vuelve Juan de Lanuza:

24 de junio de 1821.

Se celebran Cortes extraordinarias en Madrid y ciertos nombres salen a relucir, uno de ellos el de Juan de Lanuza, a quien quieren honrar, entre otros, como defensor de las libertades en Aragón. 

Ahora nos acordamos de él, ¿no?

19 de marzo de 1822.

El 10º aniversario de la Constitución de Cádiz (la Pepa): dos diputados se vienen arriba. Uno considera que es un gran día para recordar a Juan de Lanuza y hacerle un monumento en Real Capilla de Santa Isabel de Portugal en Zaragoza. Y el otro deja caer que mucho Juan de Lanuza, pero que el sepulcro familiar todavía andaba en alguna parte de las ruinas del convento de San Francisco.

Y nadie hacía nada por remediarlo.

Poco después se empieza a hablar de crear un panteón nacional en Madrid y en Aragón saltan las alarmas. ¿A quiénes se van a llevar allí?, es lo que se preguntó Braulio Foz, que repartió cañonazos muchos diciendo que no todos los aragoneses irían a parar a la capital. ¿Jerónimo Zurita o Jerónimo Blancas? Claro que no, él estaba seguro de que apuntarían más alto y tirarían a por Ramón Pignatelli o Juan de Lanuza.

Del que todo el mundo hablaba, pero sus restos todavía seguían perdidos entre las ruinas del convento.

Esteban Lacasa al rescate:

Los cañonazos de Braulio Foz acertaron en su amigo Esteban Lacasa, un regidor (lo que viene siendo un concejal) del Ayuntamiento de Zaragoza que se lanzó a la búsqueda de los restos de Juan de Lanuza. Después de recoger testimonios de personas que conocieron el convento antes de los Sitios, terminó encontrando el sepulcro.

Encontró un primer esqueleto que así de primeras pues parecía un Lanuza genérico; pero, después encontró un segundo esqueleto que tenía el cráneo colocado sobre el pecho y que todavía conservaba restos de unas medias de seda envolviendo los huesos de las piernas.

Esteban estaba seguro: acababa de encontrar a Juan de Lanuza V y Urrea.

Los primeros exámenes médicos:

Pero ¿de verdad era Juan de Lanuza?

Solo había una forma de saberlo: hacer un examen médico que despejara las dudas sobre si esos restos eran de un hombre joven al que le habían cortado la cabeza.

El primer resultado del examen fue claro, había restos mezclados de varias personas. Pero después de hacer la separación, se llegó a la conclusión de que varios huesos pertenecían a un mismo esqueleto de un varón de entre 20 y 30 años (vamos bien, a Juan se lo cargan con 27), cuya segunda vértebra cervical mostraba una fractura peculiar.

Vamos, que daban a entender que era Juan de Lanuza sin llegar a decir que lo era.

En un segundo examen médico posterior se demostró que en la urna que contenía los restos, había 77 huesos de tres personas distintas, de los que 26 pertenecían al mismo esqueleto. El estudio mostró que la cabeza había sido separada violentamente del cuerpo dando un golpe entre las dos primeras vértebras cervicales.

¡Habemus Juan de Lanuza! (aunque tampoco llegaron a decirlo rotundamente).

Juan de Lanuza se va de erasmus a Madrid:

Al final el famoso Panteón Nacional salió adelante y desde Madrid pidieron amablemente al Ayuntamiento de Zaragoza que mandase a Juan de Lanuza para la capital (a ser posible, antes de la inauguración). 

Y como no queríamos quedarnos sin él, pues lo dividieron: mandaron parte de los huesos menos importantes a Madrid y la cabeza y las dos primeras vértebras cervicales (entre otros huesos) se quedaron en Zaragoza. Y así todo el mundo se quedó contento.

Medio Juan de Lanuza estuvo de erasmus en Madrid hasta que se vio que lo del Panteón Nacional en San Francisco el Grande no terminaba de cuajar, así que se pidió al ayuntamiento que mandara a un par de responsables para traer los restos de vuelta a Zaragoza.

De nuevo en casa, Juan.

El nuevo hogar de Juan de Lanuza:

Después de pasar por las Casas de la Ciudad (que es como se llamó al antiguo ayuntamiento) y por el viejo convento de Santo Domingo (en la calle Predicadores), el arca que contenía los restos de Juan de Lanuza fue llevada un 17 de octubre de 1914 hasta la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal nada menos que con honores de capital general (así, con parafernalia militar de la buena).

Y cada vez que la Hermandad de la Sangre de Cristo (su guardiana) tiene que sacarla de allí, se vienen toneladas de papeleo.

Una de sus salidas más importantes fue un 2 de diciembre de 1981, cuando se fue de viaje a Tarazona para la jura de Emilio Gastón como el primer Justicia de Aragón de la democracia y el 67º en la Historia de Aragón. Y otra muy recordada fue el 9 de enero de 2020 (ahí rozando el confinamiento, Juan), cuando fue llevado a la Facultad de Medicina de Zaragoza para hacer un nuevo estudio multidisciplinar forense y antropológico de los restos que estuvo dirigido por Salvador Baena.

¿Huesos con nombre?

De aquel estudio se sacaron conclusiones muy interesantes.

Los restos del arca pertenecen a un hombre de entre 25 y 32 años, que vivió allá por el siglo XVI y que vendría a medir en torno a 1, 65 metros (de momento, nos encaja). El molde interno del cráneo demostró que era diestro y por el desgaste de los dientes se ha podido saber que sufrió un estrés muy agudo (a ver, que sepas que te van a empadronar en el otro barrio tiene que ser estresante). Y además las huellas en el cráneo y en las cervicales han revelado que tuvo una muerte rápida y directa, porque primero fue degollado y tuvo una gran pérdida de sangre, y después fue decapitado.

Vamos, que huele a que sí es Juan de Lanuza.

¿Ganas de más?:

Si os habéis quedado con ganas de saber mucho más, se vienen un par de recomendaciones.

La lectura del libro Crónica del Justicia de Aragón Don Juan de Lanuza V (1563/4 - 2000), de Mariano Alejandro Faci Ballabriga, en el que se cuenta con muchísimo detalle toda la historia de Juan de Lanuza, las propuestas de monumento homenaje y sus restos hasta el 2000, año de publicación de la obra.

Y también el documental de Aragón TV¿Es de Justicia?, donde se habla del estudio forense y antropológico dirigido por Salvador Baena.

Dicho todo esto, si queréis que hable sobre algún tema que os guste, podéis contactar conmigo a través de las redes sociales del podcast o mediante el formulario en aragonhistoriasyfalordias.com.