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130. Mosén Bruno Fierro

Después de dos meses temáticos hablando de historias de amor y de las vidas de dos mujeres, volvemos al ritmo normal del podcast con una sugerencia.

Hoy vamos a descubrir a un personaje real sobre el que se han contado tantas historias que se ha convertido en uno de los mitos de nuestro Pirineo aragonés. Un hombre sobre el que se han escrito biografías, se han cantado canciones, se han rodado cortos, se han dibujado cómics e incluso tiene su propio centro de interpretación.

¡En este nuevo episodio hablamos de uno de los curas más peculiares de la Historia de Aragón: Bruno Fierro Brualla, el mitiquísimo Mosén Bruno Fierro!

La fotografía de la carátula está sacada de Descubriendo a Mosén Bruno, un cómic con guion de Maxi Campo, dibujo de Carlos Azagra y color de Encarna Revuelta.

María Argota Recaj

María Argota Recaj

Autor

Contenido del Podcast

Como dice una canción, muy santo no fue. 

Pero en el Sobrarbe le tienen más devoción que a muchos de los que subieron a los altares. Se cuentan tantas historias de él que una nunca sabe dónde termina la persona real y empieza el mito, pero algo sí es seguro.

Mosén Bruno es el cura más peculiar de toda la Historia de Aragón.

Barbastro, 1808:

La Guerra de la Independencia apenas había comenzado.

A las orillas del Vero, los famosos Tercios de Barbastro partieron a participar en la defensa de Zaragoza.

Y mientras media Europa se daba de tortas contra Napoleón, en el barrio de San Hipólito de Barbastro llegaba al mundo Bruno Fierro Brualla un 6 de octubre de 1808. Si tenemos en cuenta que la ciudad no será liberada hasta 1812, el pobre no va a conocer más que la guerra durante sus primeros años de vida.

De las calles al seminario:

De su infancia apenas sabemos nada, aunque a Rafael Andolz le gustaba imaginar a Bruno como un chiquillo revoltoso. Pero como tenía un hermano mayor, su padre tomó una decisión y a los 11 años lo metió en el Seminario de Barbastro para hacer carrera eclesiástica.

Porque herencia de papá y mamá iba a ver más bien poca.

Bruno era el terror del seminario: a veces se salía con la suya, otras lo pillaban in fraganti. Como aquella vez que acabó en el despacho del prefecto que le dio 30 minutos para traducir al latín el primer capítulo del Quijote, cosa que consiguió inventándose su propio latín y así se ahorró tener que volver a casa.

Sabemos que hizo varias asignaturas en la Universidad Sertoriana de Huesca y también que se la intentó meter por toda la escuadra al obispo de Barbastro, al que a sus 17 años intentó convencer con una carta de que tenía 20 años para que lo ordenaran sacerdote antes de tiempo.

Spoiler: salió mal.

Mosén Bruno Fierro Brualla:

Al final fue ordenado sacerdote un 19 de septiembre de 1829.

Tenía 21 años y cuentan que al terminar la ceremonia el obispo de Barbastro le dijo, "¿Sabes Bruno que me arrepiento de haberte ordenado? Y Bruno le soltó, ¡Y lo que te arrepentirás, Ilustrísima!

(Pero todos sabemos que en el fondo el obispo no se arrepintió).

Badaín, el nacimiento del mito:

El primer destino del ya Mosén Bruno Fierro fue Badaín, una pedanía de Lafortunada donde sus pocos vecinos tardaron bien poco en darse cuenta del cura que les había caído.

Y sí, escribiría cartas para aquellos que no sabían escribir y de vez en cuando repartiría el cepillo de la iglesia entre los más pobres. Pero también era uno de los caciques del pueblo y a veces se le iba la vista detrás de alguna moza soltera.

Lo que también demostró fue tener mala leche.

Como aquella vez que su burra Parda se puso mala por tener que cruzar un río con Mosén Bruno y el tío Chuan montados encima y le pidió ayuda a la Virgen de Badaín para que no la dejara morir. Pero como no lo escuchó, le dejó la piel del animal colgada en la iglesia para que aguantara ella las moscas.

Se ve que quería mucho a Parda.

Espierba, la consolidación del mito:

De Badaín lo mandaron un año a Purroy de la Solana, un pueblo del municipio de Benabarre.

Y de allí su siguiente destino fue Espierba, en el valle de Pineta, donde ganó fama como esconjurador de tormentas. Todas las que iban para su parroquia, las desviaba para Parzán donde se llevaban a matar con los de Espierba y encima estaba de párroco Mosén Nicolás, que nunca quiso ayudar a Mosén Bruno a preparar la Pascua.

Toma Pascua, Mosén Nicolás.

Estar tan cerca de Francia y recorrer tantos caminos hizo que Mosén Bruno se sacara un sueldo extra con el contrabando. Se cuenta que un día se cruzó con un grupo de personas que querían pasar ropas a través de la frontera, así que se las escondió en la sotana y las pasó por delante de las narices de los carabineros con toda la tranquilidad del mundo.

A cambio de quedarse con parte de la mercancía, a ver si os pensáis que hacía contrabando gratis.

Saravillo y Banastón, llegó la consagración:

A sus 48 años llegó a Saravillo, un pueblo del valle de Gistaín del que será párroco hasta su muerte. Pero además fue nombrado regente de Banastón, una localidad a unos 4 km de Aínsa donde tenemos muy bien documentada una de las movidas más bestias de Mosén Bruno.

Un partido de frontón contra el maestro del pueblo terminó con una discusión bien gorda por el punto final: para el maestro estaba cantado que era punto malo, para Mosén Bruno era claramente punto bueno y victoria. El asunto fue subiendo de tono, el maestro se calentó y le soltó que estaba mintiendo delante de todo Banastón.

Mosén Bruno le arreó semejante guantazo que lo dejó tirado en el suelo y con la nariz sangrando.

Si es que hasta me imagino la escena y sé que vosotros también.

Aquello terminó con un intercambio de cartas entre el maestro, los ayuntamientos de media comarca y el gobernador eclesiástico, que al final decidió encerrar a Mosén Bruno en el Seminario de Barbastro hasta que al final el asunto se solucionó y pudo volver a Saravillo.

Unos años más tarde se cuenta que una noche llegaron dos hombres a casa de Mosén Bruno pidiéndole que los ayudara a cruzar la frontera. Y él, que era más listo que el hambre y se olía que esos dos eran peces gordos, los llevó por los caminos hasta llegar a Francia, donde uno de ellos le confesó que era el general Juan Prim.

Que se estaba largando de España por temas militares que salieron malamente.

Tiempo después, cuando Mosén Bruno se enteró de que su hermano Domingo estaba encarcelado en Madrid, se presentó en la capital y después de pasarse por la sotana todos los controles institucionales, se metió en el despacho de Prim y poco menos que lo sacó arrastras para que resolviera el asunto en persona.

Que dicen que Prim quería ser legal y solucionarlo mandando cartitas, pero a Mosén Bruno le corría prisa el tema.

El mito se hizo eterno

Dicen que ver a su hermano tan cerca de la muerte, "relajó" a Mosén Bruno.

"Relajó", sí. Entre comillas, porque ese hombre no se relajaba ni con un tanque de tila.

Murió a los 81 años en Saravillo por una fiebre epidémica.

Era 9 de febrero de 1890 y aquel día, Mosén Bruno se hizo eterno.

Cómo descubrir a Mosén Bruno Fierro:

Pues hay maneras varias.

Pero la mejor sería empezar con un par de biografías: Mosén Bruno Fierro escrita por José Llampayas en 1924, que es la primera que se le dedicó; y Mosén Bruno Fierro, cura de Saravillo que escribió Rafael Andolz allá por 1985.

Son muy cortitas y te echas tremendas risas.

Maxi Campo escribió y dirigió el cortometraje Descubriendo a Mosén Bruno, a raíz del cual se hizo el cómic Descubriendo a Mosén Bruno con guion de Maxi Campo, dibujo de Carlos Azagra y color de Encarna Revuelta.

Muy buenas opciones también.

Y por supuestísimo tenemos que nombrar la Mazurca de Bruno que la Ronda de Boltaña le dedicó en su primer disco y que es el resumen perfecto de la vida de este mito tan real que nació en Barbastro y terminó conquistando el Sobrarbe.

Corred a escucharla si es que no lo habéis hecho ya. Y si la conocéis, pues escuchadla otra vez.

Aunque muy santo no fue...

Tremendo personajazo sí que llegó a ser.

Y por eso tiene su propio centro de interpretación en Saravillo, donde todavía lo recuerdan con mucho cariño.

Dicho todo esto, si queréis que hable sobre algún tema que os guste, podéis contactar conmigo a través de las redes sociales del podcast o mediante el formulario en aragonhistoriasyfalordias.com.