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129. Luisa de Borja y Aragón, "la Santa Duquesa"

¡Continuamos con el segundo de los especiales temáticos por el Día Internacional de la Mujer!

Y en este capítulo vamos a hablar de una mujer que, aunque no nació en Aragón, terminó estrechamente ligada a esta tierra. Una mujer conocida por su extrema religiosidad y por haber casi rozado la santidad en vida, dos aspectos que han terminado dejando a un lado el importantísimo papel que tuvo dentro de la casa de Villahermosa.

¡En este episodio hacemos un repaso por la vida de Luisa de Borja y Aragón, “la Santa Duquesa”!

La fotografía de la carátula es un retrato suyo de madurez pintado por Roland de Mois y que forma parte de la inmensa colección de la casa de Villahermosa.

María Argota Recaj

María Argota Recaj

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Contenido del Podcast

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

Y de mujeres seguimos hablando este mes.

Empezamos por una famosa por sus milagros y continuamos con otra conocidísima por una religiosidad que llevó al extremo en muchos momentos de su vida. No fue santa (por ahora, dadle tiempo), pero rozó la santidad.

Ella es Luisa de Borja y Aragón "la Santa Duquesa".

Los años convulsos

¡Bienvenidos a comienzos del siglo XVI!

Esa fantástica época que coincide con los últimos años y la muerte de Fernando "el Católico", y la llegada al trono de Juana I de Castilla y Carlos I. Un momento movidito donde nos vamos a encontrar dos conflictos independientes, pero que suceden casi al mismo tiempo: la revuelta de los Comuneros en Castilla y la también revuelta de las Germanías en el reino de Valencia.

En este contexto nació Luisa de Borja y Aragón.

Una época estupenda para venir al mundo, claro que sí.

¿Pero cuándo nació?

La pregunta del millón.

Y es que su fecha de nacimiento desata controversia y debates, porque no tenemos claro cuándo fue. De la más temprana a la más tardía, tenemos posibilidades para todos los gustos: para Enrique García Hernán, nació un 19 de agosto de 1512; en cambio, José Alipio Morejón Ramos retrasa el nacimiento a algún momento entre 1515 y 1519; según un texto escrito en un retrato de Luisa que se conserva en el Seminario de San Carlos nos iríamos hasta 1516.

Para Carmen Morte García un documento fundamental es un testamento de la madre de Luisa fechado en 1518 donde no es nombrada, lo que podría significar que todavía no había nacido. Así que esta catedrática propone que nació en un momento posterior y considera que podría haber venido al mundo un 19 de agosto de 1520, que es la misma fecha dada en el siglo XVII por el jesuita Tomás Muniesa.

Resumiendo, hasta que aparezca un documento con su fecha de nacimiento bien clara, Luisa nació en algún momento entre 1512 y 1520. Hala, ocho años para elegir.

Lo importante es la familia

Una cosa tenemos clara: Luisa nació en el palacio ducal de Gandía.

Sus padres eran Juan de Borja y Enríquez de Luna (III duque de Gandía, el amigo) y su primera mujer, Juana de Aragón y Gurrea.

Hasta aquí lo fácil, pero id a buscar papel y boli que se empieza a complicar.

Sus abuelos paternos eran María Enríquez de Luna y Juan de Borja y Cattanei (uno de los adorables hijitos del Papa Borgia) y sus abuelos maternos eran Ana de Gurrea y Alonso de Aragón (un hijo natural de Fernando el Católico). Entre sus tíos maternos tenemos a Juan y Hernando de Aragón, dos famosos arzobispos de Zaragoza.

Vamos, que la niña era bisnieta de Alejandro Borgia y Fernando el Católico.

Y para los hermanos toca hacer un croquis.

Porque del primer matrimonio de su padre, nacieron siete hijos; a los que debemos sumar los otros doce nacidos del segundo matrimonio y también un hijo extramatrimonial. Así que sumando unos y otros, Juan de Borja y Enríquez de Luna acabó teniendo veinte hijos en total.

Veinte, más que un equipo de fútbol.

Aunque el más famoso de todos es por goleada Francisco de Borja y Aragón, jefazo de la Compañía de Jesús que subió a los altares como San Francisco de Borja.

La niña que sintió la llamada de Dios

Desde muy pequeña se inclinó por la religión, en parte por la estrecha relación que mantenía con el convento de Santa Clara de Gandía, donde habían hecho votos su abuela y tía paternas.

Según la tradición, la revuelta de las Germanías obligó a Luisa y a su hermano Francisco a huir a Zaragoza con su abuela y tío maternoSegún la tradición, porque no lo tenemos 100% documentado.

Lo que sí sabemos es que en 1523 se había recorrido toda la península para ir a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) junto a su tía materna Ana de Aragón, que estaba casada con el duque de Medina Sidonia. En esta corte ducal pasó su infancia y juventud, y también en ella decidió que su vocación era profesar en el convento de Santa Clara de Gandía.

Pero que la niña quisiera ser monja como que no entraba en los planes familiares, por lo que sea.

Sí quiero, pero en el fondo no.

Y es que Luisa era una baza para emparentar con otra familia noble.

Así que en contra de los deseos de su padre, su hermano Francisco de Borja (con un poquito de ayuda del tío Hernando) le buscó marido y lo encontró en Martín de Gurrea y Aragón Sarmiento. El futuro conde de Ribagorza, el también futuro duque de Villahermosa y además primo de Luisa.

Con él se casó en 1541, momento a partir del que el matrimonio se trasladó a vivir entre Pedrola y Zaragoza.

Y empezó la diversión matrimonial.

Un matrimonio de tres (o más)

Y es que el matrimonio no fue precisamente modélico.

Tuvieron ocho hijos, sí. Pero Luisa era entre 5 y 13 años mayor que Martín, que además iba detrás de todas las criadas. Ella tenía que hacer procesos de selección para que adorable maridito no se liara con ellas.

Y aún así lo conseguía.

Cuentan que Martín trajo de Flandes a un criado con el que acabó teniendo una relación tan cercana que las alarmas de Luisa sonaron a todo volumen. Y con razón: el supuesto criado era una amante disfrazada de hombre, que acabó metida en un convento dominico en Zaragoza.

Vaya golfo, el Martín.

Espiritualidad, edición extrema

Monja no sería, pero llevó la espiritualidad al extremo.

En Pedrola mandó construir un corredor entre el palacio de Villahermosa y la iglesia (que todavía se conserva, por cierto), en el que ordenó pintar un Vía Crucis y del que se cuenta que hasta el siglo XIX se podían ver gotas de sangre en sus paredes.

Porque Luisa se autocastigaba físicamente.

Pero además sentía auténtica devoción por las reliquias y fueron muchas las que incorporó al patrimonio de la casa de Villahermosa.

Esta religiosidad la llevó a impulsar la implantación de los jesuitas en Zaragoza, a los que no podían ver ni en pintura los agustinos, su tío Hernando de Aragón y el abad de Veruela. Y aunque la amenazaron con la excomunión, les abrió de par en par las puertas de su palacio en Pedrola.

Tener un hermano jefazo de la Compañía de Jesús igual tuvo algo que ver en el tema.

Tanta religiosidad y tanta devoción la llevaron a ser conocida como "Santa Duquesa" o "Duquesa Santa".

La jefa en la casa de Villahermosa

Pero mientras su marido Martín andaba de misiones diplomáticas, ¿quién se ocupaba de que la casa de Villahermosa no se fuera a tomar viento?

Efectivamente, Luisa.

Que gestionaba y administraba propiedades, a la vez que engrandecía el patrimonio material de su casa ducal. Un papel del que no se habla, pero al que merece la pena dedicar aunque sean unas líneas.

La ¿santa? e incorrupta duquesa

Luisa de Borja y Aragón murió un 4 de octubre de 1560 en la casa palacio que los duques de Villahermosa tenían en la calle Predicadores de Zaragoza. Tres días más tarde fue llevada a Pedrola a dormir el sueño eterno.

Pero su historia no termina aquí.

Y es que el jesuita Tomás Muniesa dejó en el siglo XVII una biografía por escrito, en la que contaba que él estaba presente cuando se abrió la tumba de Luisa de Borja y Aragón, y para sorpresa de todos, se descubrió su cuerpo incorrupto.

Porque sí, no ha sido canonizada por ahora.

Pero dadle tiempo, que igual nos la encontramos en los altares algún día.

¡Hasta otra, Santa Duquesa!

Luisa de Borja y Aragón no será santa, pero tiene motivos de sobra para ser canonizada.

Y también los tiene para ser recordada como gestora, administradora y mecenas de la casa de Villahermosa.

Que siempre nos olvidamos del tema.

Dicho todo esto, si queréis que hable sobre algún tema que os guste, podéis contactar conmigo a través de las redes sociales del podcast o mediante el formulario en aragonhistoriasyfalordias.com.