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8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
Eso significa que este mes en el podcast hablaremos largo y tendido de mujeres.
Empezando por una mucho más famosa por los milagros que le garantizaron un huequecito en los altares, que por su papelazo en la política peninsular de la época en la que le tocó vivir.
Ella es Isabel de Aragón, Reina de Portugal.
La infanta de real pedigrí
Estamos en los años finales del reinado de Jaime I "el Conquistador", que gobernó durante 63 añacos y pulverizó todos los reales récords en la Corona de Aragón.
Un poquito de contexto siempre viene fetén.
Isabel nació en Zaragoza el 4 de enero de 1271, según la tradición en el palacio real de la Aljafería. Era la tercera hija del futuro Pedro III de Aragón y de Constanza II de Sicilia, que acabarían teniendo un total de seis hijos.
A los que podéis sumar los cuatro que Pedro tuvo antes de casarse con Constanza y los otros cinco extra que tuvo estando casado con ella. Un figura, Pedro III de Aragón.
Sus abuelos paternos eran Jaime I "el Conquistador" y la reina consorte Violante de Hungría; los maternos eran Beatriz de Saboya y el rey Manfredo I de Sicilia (que era hijo de Federico II Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio).
Pedazo de yayos y yayas que tenía la nena.
Y para redondear era hermana de los futuros reyes Alfonso III y Jaime II de Aragón, y de Federico II de Sicilia.
Cuenta la tradición que la llamaron Isabel en honor a su tía abuela, la famosa Santa Isabel de Hungría, hermana de Violante de Hungría y por tanto cuñada de Jaime I.
Cómo me gusta el royal salseo.
Casada por pura política
En 1276 Jaime I deja este mundo y su hijo asciende al trono como Pedro III "el Grande". Y solo cuatro años después en 1280, cuando Isabel solamente tenía 9 añitos, su padre la promete al rey Dionisio I de Portugal, que le sacaba diez años a la chiquilla. La boda se celebró un 26 de junio de 1282 en Trancoso (Portugal): Isabel tenía 11 años y medio, y su marido Dionisio I ya tenía un pie en los 21.
¿Por qué tanta prisa en casarla, Pedro?
Pues porque estamos en 1282 y las políticas peninsular y mediterránea están pero que muy interesantes.
Aragón le hacía ojitos a Sicilia, donde se desató el famosísimo levantamiento de las Vísperas Sicilianas contra los franceses; y Alfonso X "el Sabio" y su hijo el infante Sancho se daban de tortas en Castilla, que seguía llevando fatal la separación de Portugal.
Así que a la Corona de Aragón y al reino de Portugal les convenía una boda rápida y ser buenos amigos.
Por lo que pudiera pasar.
Isabel, Reina de Portugal
La ya reina Isabel y Dionisio I fueron buenos monarcas para Portugal porque, entre otras cosas, impulsaron programas para los más desfavorecidos. De hecho, el rey está considerado un gran administrador: llevó a cabo reformas jurídicas, fomentó el uso del portugués como lengua de la corte y fundó la primera universidad portuguesa en Coimbra.
Una imagen que choca mucho con lo que nos venden las tradiciones que se cuentan sobre Isabel de Aragón.
Y ahí entra uno de los milagros más famosos que protagonizó.
El milagro de las rosas
En esta historia Dionisio I es claramente el malo, un hombre controlador, posesivo y tacaño elevado a la enésima potencia. Isabel en cambio era la piedad y bondad andante: atendía a enfermos, ancianos y mendigos; mandó construir conventos, hospitales, escuelas gratuitas y refugios para los huérfanos; y hasta dicen que llegó a repartir parte del tesoro real entre los pobres.
Le tocó la billetera real a Dionisio.
Así que su marido le prohibió seguir prestando ayuda, cosa que ella se pasó espectacularmente por el arco del triunfo y siguió ayudando en secreto. Un día de invierno salió a escondidas llevando entre sus ropas pan/dinero (las versiones no se ponen de acuerdo), pero el rey se enteró y la pilló con las manos en la masa: cuando le preguntó qué llevaba escondido, ella dijo que rosas. Y aunque era invierno y nada había florecido, pues rosas cayeron de entre sus ropas.
Chúpate esa, Dionisio.
Que no es por nada, pero de su tía abuela Santa Isabel de Hungría se cuenta un milagro exactamente igual (pero a ella la intenta pillar el cuñado).
La reina mediadora
Y ahí está el problema, que historias como esta han eclipsado el importantísimo papel que tuvo como monarca en la política de su época.
Aunque en política exterior, el de Dionisio I fue un reinado relativamente tranquilo, en temas de política interior la historia es distinta. Porque sería un gran administrador, pero también un infiel de libro.
Del matrimonio entre Isabel de Aragón y Dionisio I de Portugal nacieron dos hijos: Constanza (futura esposa de Fernando IV de Castilla y madre de Alfonso XI de Castilla) y Alfonso (el futuro Alfonso IV de Portugal). Pero fuera de matrimonio, Dionisio tuvo seis hijos más a los que Isabel acogió en la corte para que fueran educados junto a los suyos.
Precisamente la buena relación entre Dionisio I y su hijo bastardo Alfonso Sánchez (su nene predilecto según contaban), terminó desatando una guerra civil entre el rey y el heredero al trono (que también se llamaba Alfonso porque en esta historia todos son Alfonso).
Una guerra que terminó en otra de esas historias que han eclipsado el papel de Isabel de Aragón.
Cuando padre e hijo estaban a punto de partirse los dientes en Alvalade (actualmente en el área metropolitana de Lisboa), apareció Isabel rezando encima de una mula y detuvo la batalla antes de que empezara. Y no fue la única vez, porque siempre que había problemas padre - hijo ahí estaba ella para poner paz y evitar una guerra civil.
Pero no se quedó solo en Portugal: con ayuda de su marido, consiguió reconciliar a su yerno Fernando IV de Castilla con su hermano Jaime II de Aragón (que le acabó quitando Alicante al otro, pero esa historia la dejamos para otro día).
La reina viuda
Después de 43 años de matrimonio, Dionisio I murió en 1325 e Isabel decidió hacerse un viajecito de peregrinación a Santiago de Compostela. A la vuelta, ingresó en el convento de Santa Clara - a - Velha (Coimbra), que ella misma había fundado y donde tomó los hábitos de las clarisas.
Los hábitos sí, pero no hizo los votos.
Y estando allí todavía tuvo tiempo para ir a mediar entre su hijo Alfonso IV de Portugal y su nieto Alfonso XI de Castilla, evitando otra posible guerra.
¡Al cielo con ella!
A su regreso, empezó a encontrarse mal y terminó muriendo un 4 de julio de 1336 en Estremoz, desde donde llevaron sus restos a ese monasterio de Santa Clara - a - Velha de Coimbra, que había mandado fundar.
Pero la muerte no es final de esta historia.
Tanto milagro y tanta piedad sirvieron para que Isabel de Aragón fuese beatificada en 1526, un paso importante pero insuficiente para una mujer de su importancia.
Por eso a principios del siglo XVII pusieron en marcha su canonización: durante el proceso, abrieron el sepulcro donde la habían enterrado y se encontraron su cuerpo incorrupto, pero además se decía que de la tumba salía un olor a madera, sándalo y rosas.
Sí, como las mismas con las que le calló la boca a su marido.
¡Despidiendo a la Santa Reina o la Reina Santa!
En Portugal se la venera como Santa Reina Isabel de Aragón y sus fiestas se celebran los años pares en Coimbra para el mes de julio. Y en Aragón la llamamos Santa Isabel de Portugal y en su honor se levantó la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal en Zaragoza capital.
Que es un templo que lleva el nombre de Aragón hasta la última piedra.
Dicho todo esto, si queréis que hable sobre algún tema que os guste, podéis contactar conmigo a través de las redes sociales del podcast o mediante el formulario en aragonhistoriasyfalordias.com.
