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El hombre de las orejas y el hombre de las narices: una tradición muy navideña
Un episodio especial de Navidad
Con la llegada de la Navidad, vuelve también un nuevo episodio temático dedicado a las tradiciones y leyendas de Aragón. A lo largo de las últimas temporadas hemos charrado sobre temas muy diferentes, pero esta historia es especial por su carácter misterioso y curioso.
Y todo comienza con una petición de mi gran amiga Lorena.
Investigar a un hombre con dos versiones distintas de sí mismo, que va perdiendo partes de su cuerpo a lo largo del año y que solo puede verse el 30 o el 31 de diciembre. En Zaragoza, que es donde vamos a centrarnos, solo aparece en un lugar concreto y bajo condiciones muy específicas.
Hablamos del hombre de las orejas o del hombre de las narices.
Los posibles orígenes de la tradición
La del hombre de las orejas u hombre de las narices es una tradición muy antigua cuyo origen no está del todo claro. Una de las teorías más interesantes es la del folclorista catalán Joan Amades, quien relacionó a este personaje con Jano, uno de los dioses más antiguos del panteón romano.
Jano, el dios de las dos caras
Según el latinista Pierre Grimal, Jano procedía de Tesalia (Grecia) y acabó asentándose en la futura Roma, donde compartió reinado con el mítico rey Cameses, al que le debió caer en gracia. Tras su muerte, Jano gobernó el Lacio (que viene siendo la región donde está Roma) en solitario y su reinado fue recordado como una auténtica edad de oro de paz y prosperidad.
Jano lo hizo todo.
Desde navegar en barco hasta inventar la moneda e incluso civilizar a toda la gente del Lacio. Y lo quisieron tanto que cuando se fue para el otro barrio, lo acabaron divinizando.
La relación entre Jano y el hombre de las orejas o narices
Jano es uno de los dioses romanos más fáciles de reconocer: era representado con dos caras. Es precisamente esto lo que podría (repito: podría) explicar su relación con el hombre de las orejas o las narices.
Joan Amades también lo vinculó con la Fumera, un personaje navideño muy famoso en el norte de Cataluña encargado de vigilar el comportamiento de los niños antes de la llegada de los Reyes Magos.
El hombre de las orejas como representación del año
Otra teoría lo interpreta como una encarnación del año. El personaje tiene 365 orejas o narices (366 en años bisiestos) y va perdiendo una cada día del año. Y por eso:
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El 30 de diciembre aparece como el hombre de las orejas, con solo dos.
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El 31 de diciembre lo hace como el hombre de las narices, con una sola.
Con la llegada del 1 de enero, el ciclo comienza de nuevo.
Esta idea se refuerza con variantes como el Hombre de las doce narices en Villarreal, una por cada mes del año.
Una tradición muy extendida por la Península Ibérica
El personaje es super conocido en Cataluña y el Levante, donde ha pasado de ser una broma infantil para fastidiar a los críos a terminar teniendo su propio cabezudo o incluso a estar representado por una persona disfrazada que va repartiendo caramelos al estilo de los Reyes Magos.
En el País Vasco existe el Ujanko, un ser con 365 ojos que pierde uno cada día hasta quedar ciego el 31 de diciembre y volver a recuperar la vista el 1 de enero. En Arnedo (La Rioja), el Hombre con tantas narices como días tiene el año aparece cada mediodía del 1 de enero con una maleta repartiendo dulces a los niños.
Y aunque la tradición es conocida en diferentes partes, aquí vamos a ver qué pasa con este buen hombre en Zaragoza capital.
¡Que viene el hombre de las orejas/narices!
El lugar de origen del personaje
Según Joan Amades, el hombre de las orejas o de las narices vive en Occitania, bajo el árbol de las orejas o de las narices. Va vestido con hojas de doce árboles distintos (por los doce meses) y de cuatro colores (ahí tenéis las cuatro estaciones).
Cada 1 de enero recupera todas sus orejas o narices y el ciclo vuelve a empezar otra vez.
La tradición del hombre de las orejas o las narices en Zaragoza
Y a partir de aquí la versión es muy importante (sobre todo dependiendo de a cuál de los dos quieras ver).
El hombre de las orejas aparece el 30 de diciembre y el hombre de las narices, el 31. Ambos cruzan los Pirineos desde Occitania y luego se vuelven para su arbolito occitano hasta diciembre del año siguiente.
¿Cómo y dónde verlo en Zaragoza?
En Zaragoza solo había una oportunidad para encontrarse con él: acudir al puente de Piedra el día correspondiente. dependiendo de a quién querías ver.
Pero aquí no se presentaba sin más: para encontrarte con él debías cumplir un requisito o no lo ibas a ver ni en pintura.
Era obligatorio llevar una camiseta mojada y, de forma opcional, una caña verde en la mano.
¿Alguien lo llegaría a ver? Puede que sí, puede que no.
Pero más de uno acabaría días después en la farmacia comprando medicación por el pasmo que engancharía por plantarse así en el puente de Piedra en pleno mes de diciembre.
La broma escondida tras la tradición
Muchos niños zaragozanos acudieron al puente esperando ver a un monstruito con 365 orejas o 365 narices. Sin embargo, la broma estaba en que el personaje solo tenía tantas orejas o narices como días quedaban del año.
Básicamente, cualquier hombre cruzando el puente esos días podía ser, en realidad, el hombre de las orejas o de las narices.
Vaya tirón de orejas y qué forma de tocar las narices, eh (ya sé dónde está la puerta, tranquilos).
¡Que se termina 2025!
Esta historia ha entrado por la vía directa en el top 3 de tradiciones navideñas de todas las temporadas.
Aprovecho para daros las gracias por estar siempre ahí y también para felicitaros las fiestas tanto si os encantan como si estáis deseando que llegue enero y se terminen de una vez.
Os recuerdo que si queréis que hable sobre algún tema que os guste, podéis contactar conmigo a través de las redes sociales del podcast o mediante el formulario en aragonhistoriasyfalordias.com.
¡Nos escuchamos en el primer episodio de 2026!
¡Felices fiestas y que tengáis un día de leyenda!
