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Pablo Bruna es una de las figuras más importantes y emblemáticas de toda la Historia de la Música en Aragón.
Fue organista, sí; pero también fue maestro de capilla, compositor y maestro de otros organistas. Los cabildos se lo disputaban, las iglesias parroquiales de su ciudad se peleaban por él y algunos reyes de España eran auténticos fans de sus piezas.
"El ciego de Daroca" fue toda una superstar en la España del siglo XVII.
La Daroca de comienzos del siglo XVII
Daroca, 1611.
El reino de Aragón todavía se frota la cara después del tremendo bofetón que supuso la expulsión de los moriscos en 1610, que trajo graves consecuencias demográficas y económicas. Al mismo tiempo, Daroca seguía viviendo una auténtica fiebre de peregrinación gracias a sus Sagrados Corporales, una de las reliquias más veneradas de Aragón.
Nacimiento e infancia de Pablo Bruna
Superviviente de la expulsión y destino religioso.
Así era la ciudad de Daroca que vio nacer a Pablo Bruna Tardez un 22 de junio de 1611. Su padre, Blas Bruna, era botero (vamos, que Blas se dedicaba a fabricar botas y odres para poder llevar aceite y vino) y natural de Odón (Teruel), y su madre, Ana Tardez, era de Daroca. El matrimonio tuvo diez hijos, aunque no todos alcanzaron la edad adulta.
Y sí, ciudad de Daroca. Por demografía no entra en el estándar de ciudad, pero tiene este título por obra y gracia de Pedro IV "el Ceremonioso" (Pedro, Daroca te quiere).
Durante su infancia, Pablo se contagió de viruela y quedó ciego con apenas cinco o seis años. En una familia tan humilde y grande esta circunstancia podía haber sido un auténtico dramón, pero dos factores influyeron fuertemente en su futuro: el gran talento musical del niño y la importante tradición musical de la ciudad en la que nació.
Daroca y la música
Daroca tenía una relación muy estrecha con la música ya desde la Edad Media (o eso deducimos de toda la documentación que hay en los archivos). Se conservan restos de códices con partituras medievales, documentos que hablan de Jaime I pagando a juglares y bailarinas que actuaron para él y registros que nos confirman que al menos cinco de las siete iglesias de la ciudad tenían órgano.
(Así que no sería raro pensar que las otras dos que quedan y los siete conventos que hubo en Daroca, pues también tuvieran sus respectivos órganos. Puestos a teorizar, teorizamos a lo grande).
Además, la entonces Colegiata de Santa María de los Sagrados Corporales llegó a poseer uno de los mejores órganos de España. Y todas las iglesias parroquiales contaban con capillas de músicos (un grupo de instrumentistas y cantores que actúan dirigidos por un maestro de capilla).
Vamos, que Daroca se bebía la música por jarras.
Pablo Bruna creció escuchando a estos maestros organistas y puede que incluso tanteando los órganos de las parroquias. Tanto talento no podía perderse así que, dentro de sus posibilidades, sus padres intentaron fomentarlo tanto como pudieron.
El joven organista
16 años.
La edad que tenía Pablo Bruna cuando el Cabildo de la Colegiata de los Corporales intenta llegar a un acuerdo con Blas Bruna: los canónigos lo quieren como organista principal del templo, pero por problemas económicos de la familia no pudo ser.
Tres años después el Cabildo volvió a la carga y esta vez la respuesta fue un sí: a sus 19 años, Pablo Bruna se convierte en el organista de la Colegiata de los Corporales y se mantendrá en el cargo hasta su muerte.
Superstar made in Daroca
La fama de Pablo Bruna subió como la espuma dentro y fuera de Aragón.
A sus 28 años, la entonces Colegiata de Santa María del Pilar de Zaragoza contacta con él para ofrecerle el puesto de organista primero del templo, pero desde el Cabildo de la Colegiata de los Corporales de Daroca le hicieron una contraoferta que no pudo rechazar y en Daroca (donde le pagaban bastante mejor que en Zaragoza) que se quedó.
¿Iban a dejar marchar a quien estaba dando tremenda fama a la ciudad? Va a ser que no.
(STOP HERE. Colegiata de Santa María del Pilar es la distinción que tenía el Pilar de Zaragoza a esas alturas del siglo XVII y es que hasta 1676 no fue elevada a catedral. Lo de basílica menor no llega hasta el siglo XX, pero eso es otra historia).
Felipe IV (que según las fuentes es quien le pone el mote de "el ciego de Daroca") y Carlos II fueron dos auténticos fans de Pablo Bruna, que incluso hacían parada y pernocta en Daroca para escucharlo tocar cuando iban de viaje a Zaragoza.
Las iglesias parroquiales de Daroca se pegaban por él: todas lo querían como organista principal, pero su cargo estaba en la colegiata. Así que Pablo Bruna tocaba el día de la fiesta titular de cada parroquia y el resto del año lo sustituía alguno de sus muchos discípulos.
El maestro Pablo Bruna
Pablo Bruna fue un gran compositor de composiciones vocales e instrumentales, especialmente tientos (que es un tipo de forma musical para instrumentos solistas). Pero también fue un importante maestro de organistas con una lista de discípulos más larga que la de los reyes godos, así que nombraremos a tres:
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Fray Pablo Nassarre: ciego como su maestro, fue también teórico musical y organista principal del desaparecido Convento de San Francisco de Zaragoza.
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Sor Orosia Bruna: su hermana, que era monja en el Convento de Nuestra Señora del Rosario de Daroca.
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Diego Xaraba y Bruna: su sobrino, otro por el que se pegaron igual que lo hacían por su tío.
A su currículum como organista, maestro y compositor podemos añadir maestro de capilla de la Colegiata de los Corporales, un cargo que le ofreció el cabildo sabiendo que no se movería de Daroca y que compaginó durante ocho años con el de organista principal del templo.
De Daroca al cielo de los organistas
Que Pablo Bruna fue un hombre sencillo a pesar de su fama, es algo que dejó bien claro su testamento en el que repartió los pocos bienes que tenía (y que eran cuadernos con composiciones e instrumentos varios) entre familiares y amigos.
Había nacido en la parroquia de Santiago y en esta iglesia quiso ser sepultado (la derribaron a principios del siglo XX, por cierto), pero las obras del templo obligaron a enterrarlo en la iglesia de San Juan de la Cuesta.
Era 27 de junio de 1679, el día en que Pablo Bruna subió al cielo de los organistas y alcanzó la inmortalidad.
¡Bajamos el telón!
El legado de Pablo Bruna sigue vivito y coleando gracias a eventos como el Festival de Música Antigua de Daroca, donde se interpretan algunas de sus composiciones en el mismo órgano que él tocó en la Basílica de Santa María de los Corporales.
(No, ya no es colegiata. Dejó de serlo en el siglo XIX, que es cuando pasó a ser basílica menor).
Habrán pasado muchos siglos desde su muerte, sí. Pero tiene el honor de ser uno de los compositores más versionados de toda la Historia de la Música en Aragón. Y eso no puede decirlo cualquiera.
Y dicho todo esto, os recuerdo que si queréis que hable sobre algún tema que os guste, podéis contactar conmigo a través de las redes sociales del podcast o mediante el formulario en aragonhistoriasyfalordias.com.
